hatha yoga con clania

El objetivo del yoga es unificar cuerpo, respiración y mente. Yoga es un proceso que nos ayuda a entender que nuestro cuerpo, nuestra respiración y nuestra mente forman una realidad única e íntimamente unida.


A través de la constancia en la práctica vamos desarrollando nuestra fuerza y flexibilidad, subiendo la vitalidad, pero sobre todo creamos condiciones favorables para estabilizar la mente.  La práctica nos guía de la periferia al centro, nos conduce de un posible estado de confusión y dispersión hacia un estado de amplitud de conciencia y centramiento.


A lo largo de las sesiones trabajaremos para la columna en las distintas gravedades, pasando por las diferentes familias de ásanas propias del Hatha yoga: ejercicios de calentamiento y posturas de pie, posturas sobre la espalda, sentados o arrodillados, siguiendo con posturas invertidas y terminando con Shavásana o postura de relajación.


Para subir la VITALIDAD (VOLUNTAD):

Series de enraizamiento y fuerza en piernas

Series de apertura de caderas

Series para la columna lumbar

Series para tonificar abdominales

Series de equilibrio


Para abrir el CORAZÓN (AMOR):

Apertura de caja torácica y de la zona entre los omoplatos

Fuerza en hombros y brazos

Descompresión y armonización de la columna


Para crecer en SABIDURÍA (CLARIDAD):

Ejercicios respiratorios: pranayama.

Ejercicios de centramiento: meditación, visualización, mudras...


Combino el juego entre posturas DINÁMICAS y ESTÁTICAS, buscando una pulsación entre los movimientos… casi como una danza, siguiendo siempre el ritmo de la respiración, que es el puente entre lo físico y lo emocional o mental.


También combino posturas de YIN Yoga, que tiene un carácter más estático y que va más dirigido al trabajo sobre el tejido conectivo y articulaciones, con posturas de YAN Yoga, que tiene una cualidad más dinámica e incide más sobre la musculatura y tendones.


Mi trabajo se despliega a través de ciclos temáticos, los cuales giran entorno a un contexto en particular y a la luz de los cuales le vamos otorgando a nuestro trabajo corporal un sentido también energético, emocional y mental.


Sirviéndonos de las herramientas propias del Hatha yoga (ásana, pranayama, visualización, meditación, mudras….) exploraremos los distintos temas que voy proponiendo con el objetivo de hacernos conscientes de la íntima relación existente entre nuestro cuerpo y nuestra mente, y de cómo la transformación de uno revierte inevitablemente sobre la otra y viceversa, dado que son indisociables. Cada ciclo abarca aproximadamente un trimestre, y van de menor a mayor intensidad para sentir que progresamos en la práctica.


1. Autorregulación de la AXIALIDAD: autorregulación a partir del alineamiento de los distintos segmentos corporales (pies, rodillas, pelvis y caderas, sacro, columna, caja torácica, cuello y hombros…).


2. CHAKRAS: recorreremos los siete centros que conforman el sistema energético humano desde la perspectiva yóguica.


  1. 3.ÓRGANOS Y MERIDIANOS: exploraremos el sistema energético humano desde la medicina china.


4. OBSTÁCULOS Y CUALIDADES ANTÍDOTO: exploraremos los obstáculos que se nos pueden presentar en el camino del yoga, extrapolables también a nuestra vida cotidiana, y las cualidades que contrarrestan los efectos físicos y mentales producidos por dichos obstáculos.


5. LOS CINCO ELEMENTOS: dado que el ser humano es un microcosmos de la naturaleza, espejo del macrocosmos, exploraremos cómo es la tierra, el agua, el fuego, el aire y el éter en nosotros, tanto en el plano físico, psíquico como energético, y cómo podemos hacerlos servir como aliados en nuestro proceso de transformación de lo denso a lo sutil.


El yoga nos ayuda a desarrollar la sensibilidad corporal y emocional, de tal manera que ásana (postura corporal y mental), íntimamente vinculada a la respiración, se convierte en un espejo que refleja mis propios patrones de tensión y, a partir de la conciencia de éstos, progresar hacia una mayor libertad.


El yoga parte del RESPETO a uno mismo (el primer principio del yoga es Ahimsa: no violencia): no nos situamos en la impaciencia por conseguir fines sino en el respeto de los propios límites (para no hacernos daño) y del propio ritmo, confiando en nuestro propio proceso. Hacemos ayuno de juicios, tanto hacia nosotros mismos como hacia los otros, ya que los “debería” y las críticas son veneno para el corazón.

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